
El racismo tiene una historia profunda que habría que desenterrar y se ha cultivado en tierras con características distintas que dieron lugar a variaciones del mismo. Cada pueblo, unos más que otros, hace de sus raíces el estandarte de su dinámica histórica, política y social.
No obstante, podríamos encontrar un origen común al racismo en gran parte de las sociedades de occidente cuya cultura ha cifrado su devenir en la pretensión y postulación de la universalidad como eje rector de todo lo real.
Siendo de ese modo, el racismo se encuentra necesariamente ligado a diferentes conceptos metafísicos que lograron inmiscuirse en el desarrollo cultural de los pueblos. Dichos conceptos son: el ser, su engañosa universalidad o unicidad y el origen.
La idea de raza ha de participar tanto de ser universal como de ser una y originaria. El racismo es la puesta en marcha de dichas virtualidades en el campo de lo político -espacio de las pasiones, desenfrenos y deseos de la colectividad.
El siglo XX y el que transcurre dan muestra de que, sea cual sea el nivel de progreso tecnológico, económico o cultural, el racismo es la constante actualización de un afán por superponerse y suprimir todo aquello que sea contrario a la unicidad fantasmal de un grupo.
Siendo así podemos observar que los autodenominados blancos, al asumirse como los herederos de una fuente ilusoria, habrán de esforzarse por eliminar de alguna forma los residuos de su historia. Lo mismo puede suceder a nivel local. Es decir, entre grupos con un origen similar, pero alguno de los cuales justifica su existencia siempre hacia el principio de los tiempos.
Todo racismo mira ciegamente hacia el principio de las cosas,
hacia el momento en que el todo era uno.
En este sentido el racismo no es racional, es la mera sensación de éxtasis por un comienzo que se sitúa siempre más allá de los límites de la razón.
No obstante, dirigirse en el mundo a expensas de esa sensación en el nivel de lo político nos muestra el camino directo a la reapertura del pensamiento mítico en el que dar la muerte es sacrificio.
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