Del poeta Clemente Vera, colección En la Urbe.
A Borges
Dios,
No me has dado mil voces
para hablar con los hombres de ayer,
con los cuervos, las aves, los perros
y demás animales atroces
que habitan el atardecer.
No me diste diez brazos
para colmarlos de libros
y llevarme las letras de siglos y siglos
de poetas, filósofos
y magos ignotos
a quienes otros rindieron
su mirada, su noche y sus cultos.
Dios,
No me has dado las lenguas de antaño
ni las letras secretas,
tengo, en cambio, el calendario
que se mide por año
y una centena de horas que nacen
ya estando muertas.
Dios
¿Qué me has dado?
Un alfabeto de signos complejos
y una mirada que no llega lejos,
me diste fatigas y tedio
por no saber nada ni tanto
y un ansia enfermiza
ya sin remedio,
de no vivir a la luz de tu manto.
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