Jean-Paul Sartre y Albert Camus fueron mucho más que filósofos y escritores: fueron íconos culturales del siglo XX, líderes de opinión en tiempos de guerra, crisis y reconstrucción. Ambos defendieron ideas de libertad, responsabilidad y compromiso, pero lo hicieron desde miradas muy distintas y eso los llevó de la admiración mutua al conflicto más célebre en la historia del pensamiento moderno.
Aquí te comparto los datos más curiosos y significativos de su relación, su ruptura y su legado compartido, tan lleno de tensiones como de ideas poderosas.
El primer encuentro: París, 1943 – Camus y Sartre en tiempos oscuros
Sartre y Camus se conocieron en plena ocupación nazi de Francia, en 1943. París era un hervidero de ideas, miedo, censura y resistencia. Sartre ya era una figura destacada en la filosofía con obras como El ser y la nada, y Camus empezaba a brillar como novelista gracias a El extranjero (1942) y como editor del periódico clandestino Combat.
El primer encuentro fue en casa de la actriz María Casarès. Camus entró, vestido de negro, sombrero incluido. Sartre —más bajo, con su mirada característica— lo saludó y se dice que quedaron fascinados mutuamente. Sartre describió a Camus como “un hombre de una belleza trágica” y le ofreció colaborar con su revista Les Temps Modernes.
A partir de entonces, comenzaron una relación amistosa e intelectual intensa. Discutían de filosofía, literatura y política. Se reunían en cafés, compartían causas y enemigos comunes —como el fascismo— y parecían parte de una misma constelación filosófica: el existencialismo.
La ruptura filosófica más famosa del siglo XX
La grieta se abrió con la publicación de El hombre rebelde (1951), un ensayo donde Camus cuestionaba con fuerza la justificación del asesinato político en nombre de causas revolucionarias. Criticaba explícitamente a quienes, como algunos marxistas, defendían los crímenes del estalinismo bajo el pretexto del “bien mayor”.
Sartre no toleró ese posicionamiento. Aunque no era estalinista, consideraba que Camus simplificaba el conflicto histórico y no comprendía el compromiso con las luchas sociales. Encargó una reseña brutal a Francis Jeanson, publicada en Les Temps Modernes, donde se acusaba a Camus de idealista, de burgués moralista y de no entender la dialéctica.
Camus respondió con una carta personal, esperando una reconciliación. Sartre le contestó con frialdad y con una frase demoledora:
“No sabes lo que es un argumento filosófico, y lo has demostrado.”
La ruptura fue definitiva. Nunca volvieron a hablar.
Premio Nobel: un símbolo de sus diferencias éticas
En 1957, Camus recibió el Premio Nobel de Literatura. A los 44 años, fue uno de los escritores más jóvenes en ganarlo. En su discurso en Estocolmo, habló de la responsabilidad del escritor frente a la injusticia y la violencia, reafirmando su postura humanista y moderada:
“Cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no lo hará. Pero su tarea tal vez sea impedir que el mundo se deshaga.”
En contraste, Sartre rechazó el Nobel en 1964. Aunque admiraba a Camus en sus inicios, consideraba que aceptar premios significaba institucionalizarse. Dijo que un escritor debía ser independiente de todo poder.
“No puedo aceptar ser transformado en una institución.”
—Jean-Paul Sartre, carta al Comité Nobel
Esta diferencia de actitudes frente al reconocimiento público reflejaba sus contrastes profundos: Camus buscaba una ética del límite; Sartre, un compromiso radical, aunque contradictorio.
Camus muere joven, Sartre guarda silencio
En 1960, Camus murió en un accidente de coche cuando viajaba con su editor Michel Gallimard. Llevaba consigo el manuscrito inacabado de El primer hombre, una novela autobiográfica que se publicaría póstumamente.
La noticia conmocionó a Francia. Tenía solo 46 años. Aunque hacía años que no hablaban, Sartre escribió una nota de despedida breve pero significativa en el diario France-Soir:
“Era probablemente el último hombre con el que aún podía discutir.”
Esa frase, ambigua y poderosa, revelaba que Sartre aún lo respetaba como interlocutor, aunque ya no como aliado. La muerte de Camus marcó el fin de una época: la del intelectual como conciencia moral pública.
Conclusión: una historia de ideas, pasiones y desacuerdos
La historia entre Sartre y Camus no es solo un drama personal: es una representación viva del debate entre ética y política, entre revolución y medida, entre el compromiso absoluto y la dignidad individual.
Ambos vivieron como escribieron: intensamente, sin concesiones. Su amistad, su ruptura y su legado siguen siendo fuente de debate, inspiración y lecciones para quienes se preguntan cómo actuar con integridad en un mundo que rara vez lo permite.
Fuentes consultadas:
Ronald Aronson, Camus y Sartre: historia de una amistad y una ruptura, Ed. Ariel, 2004. Olivier Todd,
Albert Camus: Una vida, Ed. Taurus, 1996.
Annie Cohen-Solal, Sartre: Una vida, Vintage Books, 1987.
Jean-Paul Sartre, Cartas y textos recogidos en Situations. Discurso de aceptación del Nobel de Albert Camus, Estocolmo, 1957.
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En este caso no fueron las mujeres quienes lo separaron, si no las ideas.
Les recomiendo ver la peli: Les amants du flore
Saludos filosóficos a los lectores del blog.
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Interesante recomendación, la voy a buscar.
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