Un Führer del pensamiento

Heidegger entre las sombras

En la historia de la filosofía se cuentan muchas anécdotas sobre la vida y los temperamentos de los personajes que han sido parte de ella. Pero pocas han sido tan polémicas y oscuras como la de uno de los filósofos más importantes del siglo XX: Martin Heidegger.

Su figura ha despertado inquietudes que superan el orden de las disquiciones filosóficas, como las preguntas relativas a la posibilidad de separar al autor de la obra; la validez moral de los dichos de un filósofo; la relación que hay entre la vida y la filosofía, entre otras más.

Todavía hoy no es posible comprender cómo al margen de una obra genial, como lo es Ser y tiempo, se haya filtrado la sombra del mal entre sus líneas. Sobre todo, porque más allá de la respectiva posición política que cada uno de nosotros pueda tener, no parece admisible o justificable lo que pasó durante la segunda guerra.

Se dice que Heidegger vio en su adherencia al nacional socialismo la oportunidad de preservar la magnificencia de la filosofía misma en la cultura occidental. Incluso podría rastrearse ese afán en su discurso del rectorado. Así pueden leerse alusiones constantes a la tradición, a la tierra, al lenguaje y a la pertinencia de retomar la pregunta por el ser.

Tal vez la referencia al rey filósofo de Platón, o el papel que se jugó Aristóteles con Alejandro Magno podrían haber resonado en Heidegger cuyo amor por lo griego fue de todos conocido. Tal vez la relación entre filosofía y política que existió secretamente desde siempre fue lo que despertó ese deseo en apariencia racional por estar en la cima del mundo y ser, como escribe Feinmann, el führer del pensamiento.



Por otro lado, en un aspecto más íntimo de su vida, las cartas a Elfride, su esposa, me parece interesante afirmar que creí con esperanza que habría alguna especie de confesión, de replanteamiento de la cuestión sobre los judíos y la guerra. Quizás en ese ámbito privado Heidegger había dicho algo, pero no, no hay nada. Sus motivos no los sabremos.

Sin embargo, los acontecimientos de la década de los 30’s parecen no dejar lugar a dudas, el discurso del filósofo en la toma de posesión del rectorado de la Universidad, la posición que tenía su esposa Elfride con respecto a los judíos, la falta de consideración que tuvo con Husserl y su silencio implacable podrían ser indicios de una incompatibilidad entre el pensar y el hacer propios de una crisis profundísima.

Quizás la filosofía no estuvo antes tan ensombrecida como lo estuvo con Heidegger. ¿Tú qué piensas al respecto?



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Publicado por Diogenes Laercio

Estudié Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM. Cursé parte de la licenciatura en Letras Clásicas. Me dedico a la creación de contenido en redes y invito a todos a filosofar. He creado el podcast Filosofía en voz de Diógenes, Librería Rizoma en Instagram y el Proyecto de Divulgación de filosofía con el fin que el conocimiento esté más cerca de todos.

2 comentarios sobre “Un Führer del pensamiento

  1. También el mismo Maquiavelo con el príncipe, Séneca con Nerón por mencionar los casos más conocidos.

    Me pregunto, ¿qué fue de los alumnos de Heidegger?. ¿Siguieron su camino? ¿Cómo habrá sido la reacción de los alumnos?. Y por otro lado también de los maestros de Heidegger.

    Fue tal su «daisen» lo que le llevo a preservar la «magnificencia de la filosofía» misma en la cultura occidental. Y así erigirse sobre las demás, ¿mi magnificencia suprema?.

    ¿Compartía la visión del nacional socialismo?

    ¿Cuál hubiera sido tú reacción (postura, pensamiento) estimado lector al saber que tu profesor selecciono dicha postura (partido, color, etc).?

    Le gusta a 1 persona

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