Artemis II: Luna y filosofía


El 1 de abril de 2026 se ha logrado el lanzamiento con éxito de la misión Artemis II a la luna con el objetivo de llevar a cabo un reconocimiento, investigación y prueba de los sistemas tecnológicos para el alunizaje en misiones posteriores. Han tenido que pasar 50 años desde que el ser humano pisó la superficie lunar para que la hazaña volviera a repetirse. Pero ¿qué significa ese acontecimiento visto desde la perspectiva de la filosofía? Analicémoslo.

Desde siempre ha constituido un sueño la comprensión de los secretos del cosmos, podríamos decir incluso que la filosofía ha tenido su origen y punto de partida en la observación de las estrellas con Tales de Mileto. Más interesante es todavía que los milesios Anaximandro y Anaxímenes hayan desarrollado algunas teorías astronómicas como parte de sus planteamientos filosóficos. Y en Aristóteles la obra dedicada al cielo y el modo en que se da cuenta del movimiento de los astros es un precedente de los grandes anhelos de la humanidad para entender nuestra relación con el cosmos.

Todo lo que está fuera de los límites de la tierra había representado un horizonte a contemplar y posteriormente a explorar. Sloterdijk afirma que este afán no es un azar de la humanidad en nuestro tiempo, sino desde la antigüedad y, con más insistencia, desde los albores de la modernidad y las formas en que la concepción de la tierra se modificó a partir de la proyección de la misma.


Foto tomada por la misión Artemis 2, NASA.

Por otro lado, más allá de eso, la exploración de la luna, el Apolo 11 y Artemis 2 dan cuenta de una relación profunda entre ciencia en sus más elevados niveles, tecnología y técnica. No solo por lo que es evidente en torno a los aparatos y dispositivos necesarios empleados para poner en marcha el plan del alunizaje y la exploración lunar, sino porque gracias a ello, podemos dar cuenta del modo en que el humano se relaciona con el mundo, con la naturaleza y las cosas para acoplarlas a necesidades o exigencias que trascienden los límites terrestres.

Aunado a lo dicho, es igual de interesante pensar desde una perspectiva de la antropología filosófica cómo se modifica o reposiciona el lugar que ocupa la humanidad en el orden del cosmos. Me atrevería a afirmar que la misión Apolo 11 y Artemis 2 se ubican en el mismo grado de importancia que el planteamiento copernicano sobre que la tierra gira al rededor del sol y no al revés. Lo anterior en la medida en que el ser humano no puede pensarse a sí mismo bajo criterios que otorguen un cierto privilegio a nuestra especie.

La evidencia del tamaño de nuestro planeta en relación con el universo y las imágenes impresionantes que se obtuvieron y obtendrán en las misiones a la luna son muestra que es necesaria una reflexión profunda sobre nosotros mismos como especie, de lo que podemos y lo que no.


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Publicado por Diogenes Laercio

Estudié Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM. Cursé parte de la licenciatura en Letras Clásicas. Me dedico a la creación de contenido en redes y invito a todos a filosofar. He creado el podcast Filosofía en voz de Diógenes, Librería Rizoma en Instagram y el Proyecto de Divulgación de filosofía con el fin que el conocimiento esté más cerca de todos.

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