Estoicismo básico

En los ultimos años el estoicismo ha sido una filosofía que se ha puesto de moda. En muchas ocasiones se suele apelar a la idea de que esa propuesta filosófica implica, quizás por el contexto de nuestra época, un cierto grado de frialdad emocional y una supuesta idea de resiliencia. Por otro lado, los cursos sobre estoicismo abundan, casi me atrvería a decir que se venden como pan caliente. No obstante, puedo afirmar que ese producto fresco no es otra cosa más que una nueva forma de fraude espiritual.

Si analizamos el modo en que el estoicismo se vende, nos podemos dar cuenta de que solo se toma una infima parte de las tesis en las que se sostiene dicha filosofía. En la mayoría de los casos la tesis a ofrecer es la de que el sujeto es capaz de mostrar resistencia ante situaciones adversas. Sin embargo, dicho punto de partida es una fracasada paráfrasis de lo escrito por Epictéto en su Enquiridión:

«No pretendas que los sucesos sucedan como quieres, quiere los sucesos como suceden y serás feliz.»

Epictéto

En ese mismo orden de ideas, no se menciona que para lograr lo que en el estoicismo se denomina ataraxia, es necesaria una formación integral del individuo que establezca condiciones de posibilidad para que la tranquilidad del ánimo sea algo alcanzable. Aunado a ello, esa condición del ánimo es el ideal, pero los pasos a seguir para alcanzarlo son igual, o más importantes que él.

Puede leerse, por ejemplo, en el Enquiridión cómo el punto de partida es la distinción maestra, y el modo en que ésta incide directamente en la forma cómo el sujeto experimenta la realidad material. No es posible lograr el fin estoico sin la implementación práctica de sus planteamientos teóricos. En el mismo nivel de importancia se encuentran las ideas relativas al destino, eterno retorno, el logos, el orden del cosmos y demás.

De ahí que sea pertinente imaginarnos al estoico siendo formado mirando al firmamento, observando su casi imperceptible regularidad, experimentando el hecho de que él tiene un grado de incidencia nulo sobre el orden de lo real. Es solo en ese sentido como se puede entender la aceptación del destino, a nivel cósmico el individuo no puede hacer nada.

En la escuela estoica todo reside en poner en práctica el principio central del logos com orden. Y, por otro lado, es el logos mismo lo que el estoico debe interiorizar para actuar de acuerdo con la naturaleza. Podríamos decir que el estoico aprende la danza de lo natural para bailar a su paso, a su ritmo. No intenta contrarrestarlo y tampoco oponerse a él. Tal vez, esa sea la razón por la cual a los ojos de Hegel esta filosofía aparente una especie de inmovilidad.

Por el contrario, es necesario que el aprendiz logre entender cómo puede ese acoplamiento ser posible para después trasladarlo a la esfera de la moralidad. Los actos morales que se calificarán como buenos serán aquellos que no prescindan del logos sino que vayan a su ritmo.

Por esta y otras razones inherentes al modo en que se publicita el estoicismo actual, es necesaria una revisión de las fuentes. En ellas podremos encontrar los ejes centrales de la vida buena.


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Publicado por Diogenes Laercio

Estudié Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM. Cursé parte de la licenciatura en Letras Clásicas. Me dedico a la creación de contenido en redes y invito a todos a filosofar. He creado el podcast Filosofía en voz de Diógenes, Librería Rizoma en Instagram y el Proyecto de Divulgación de filosofía con el fin que el conocimiento esté más cerca de todos.

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